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Historia

Resumen histórico de la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica.

La Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica, fundada el 11 de mayo de 1949, ha cumplido 65 años de exitosa labor en pos de formar, capacitar y actualizar a los profesionales de la salud en el campo de la alergología y de la inmunología clínica, con el fin último de contribuir a mejorar la calidad de vida de las personas que sufren trastornos alérgicos. La Asociación se cimenta en un pasado sólido, fruto de los proyectos y el trabajo desinteresado de quienes condujeron sus destinos, con el acompañamiento y aporte de todos sus miembros que, con un firme sentido de pertenencia institucional, han dignificado la profesión y la especialidad.


La creación de la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología estuvo íntimamente ligada a la historia del Instituto Nacional de Enfermedades Alérgicas (INEA), fundado en 1946, por inspiración y motivación del Dr. Benigno Garat, su director, en épocas en que el Dr. Ramón Carrillo era el titular de la entonces Secretaría y más tarde Ministerio de Salud Pública. Existía por ese entonces una Asociación Argentina de Alergia, en el marco de la AMA pero, para evitar conflictos, Garat invitó a formar parte del grupo fundador no sólo a los alergistas más reputados del momento, sino que incorporó también a los inmunólogos, extendiendo de esa manera el campo de interés a la nueva disciplina que comenzaba a surgir. Lejos estaba el puñado de hombres que asumió esta iniciativa de imaginar el destino y magnitud que adquiriría la institución que fundaban, así como tampoco pudieron vislumbrar el futuro de esa nueva especialidad que habían abrazado.

El afianzamiento de la nueva Asociación como entidad líder de la Alergología e Inmunología del país se inició con reuniones y ateneos mensuales en la sede del INEA hasta lograr concretar la organización del primer Congreso Nacional de Alergia en 1951, el que se realizó austeramente en una sola sala de la tercera cátedra de Clínica Médica de la UBA, sin invitados extranjeros ni apoyo de la industria farmacéutica. La decisión de elegir al hipocampo como Emblema de la Asociación se tomó el día posterior a la clausura de este primer Congreso, cuando los asistentes reflexionaban sobre la intervención de uno de los disertantes que había relacionado la aparente dicotomía entre la alergia e inmunología con las dos capas de agua, una superficial y otra profunda, que el caballito de mar atraviesa en su nado vertical. “La imagen era justa y el caballito de mar siempre ha sido un animal simpático”, comentaba el Dr. Rubén Binaghi, presente en esa reunión.
Ya con el segundo Congreso en 1953 comienza la idea de una proyección internacional. Presidido por el Dr. José Bózzola, por ese entonces director del Centro de Alergia del Hospital de Clínicas, el evento tuvo lugar en la Universidad de Tucumán con la presencia de varios de los padres de la alergología mundial, Coca, Cook, Jiménez Díaz, Hansen y Serafini.

El tercer Congreso tuvo lugar en Mendoza, bajo la presidencia del Dr. Emilio Bacigaluppi en 1956, el cuarto se organizó en Córdoba en 1959, presidido por el Dr. Leopoldo Herráiz Ballesteros, el quinto en Mar del Plata en 1962, bajo la presidencia del Dr. Enrique Fontán Balestra, y el sexto, que transcurrió en Rosario presidido por el Dr. Ricardo Brujis, convocó por primera vez al país a un joven alergista alemán, Alberto Oehling, quien sería luego maestro de una generación de colegas y alcanzaría la presidencia de la Organización Mundial de Alergia.
En el año 1966, tras el desmantelamiento del INEA durante el gobierno del Gral. Onganía, las reuniones de la Asociación pasan a realizarse en la Biblioteca del Hospital Rivadavia donde funcionaba el Servicio de Alergia conducido por el Dr. Herraiz Ballesteros, merced a la intervención del Dr. Carlos Rodríguez Fontela. Finalmente, tras la donación de la Casa del Alergista por el Dr. Pedro Colombi en 1974, las reuniones, ateneos, jornadas y la historia cotidiana de la Asociación transcurre hasta nuestros días en el edificio de Moreno 909.

El séptimo Congreso, que incorpora por primera vez a la Inmunología en su denominación, fue presidido por uno de los maestros de la alergología argentina, el Dr. Enrique Mathov, en las instalaciones de la Academia Nacional de Medicina en 1968. El octavo Congreso marca un hito importante ya que el matrimonio Ishisaka, descubridor de la IgE, y Max Samter, conocido por sus libros de la especialidad, visitan la ciudad de Salta en 1971, bajo la presidencia del Prof. Dr. Hernaldo Crisci, otro de los distinguidos maestros de la alergología nacional. El noveno congreso tuvo lugar en Mar del Plata en 1975, bajo la presidencia del Dr. Manuel Asrilant, trayendo como principal invitado extranjero a Sir Jack Pepys.

Atentos a la necesidad de implementar una Biblioteca y servicio bibliográfico que funcionara en la reciente sede propia donada por Colombi, y considerando que los Congresos Nacionales eran actividades itinerantes por la geografía del país, surgen en 1977, por iniciativa del Dr. Leonardo Greiding, las Jornadas Anuales sobre Progresos en Alergia e Inmunología. Con el tiempo estas humildes jornadas de actualización se convertirían en la principal reunión científica de la especialidad en el país y en una importante herramienta para la proyección latinoamericana e internacional; a punto tal que en tiempos recientes pasaron a constituirse en los Congresos Anuales de la AAAeIC.

Poco más tarde, en 1980, por iniciativa de Hernaldo Crisci, surgen las Jornadas Interprovinciales de Alergia e Inmunología, la primera de las cuales tiene lugar en Rosario bajo la presidencia del Dr. Bernardo Preve, que con un espíritu federal reúnen a las sociedades regionales del interior del país. Estas Jornadas, organizadas de manera rotativa e irregular por las Adherentes Científicas de la Asociación, figura jurídica creada a partir de 1983 durante la presidencia de Wenceslao Sánchez de la Vega para impulsar el desarrollo de la especialidad en toda la geografía nacional, constituyeron el germen de las actuales Jornadas Regionales de la AAAeIC. Otro mojón importante en la historia institucional es el surgimiento, en ese mismo año de 1983, del brazo de extensión a la comunidad de la Asociación, FUNDALER, conducido desde entonces con inquebrantable esfuerzo y dedicación por el Dr. Natalio Salmún.

Desde los comienzos de su historia, la Asociación procuró y logró alcanzar una inserción destacada en la comunidad alergológica mundial. Ello representa el reconocimiento regional e internacional al aporte de la escuela alergológica argentina al progreso de la especialidad. Es así que destacados profesionales de nuestro país tuvieron la responsabilidad de conducir los destinos de la Sociedad Latinoamericana de Asma Alergia e Inmunología (SLAAI), incluyendo sucesivamente a Enrique Mathov, Leonardo Greiding, Carlos E. Baena Cagnani y Carlos D. Crisci, presidiendo a su vez los Congresos Latinoamericanos de Alergia e Inmunología los doctores Norberto Raimondo, Leonardo Greiding, Carlos Baena y Carlos Crisci. En este camino de proyección internacional, varios colegas argentinos tuvieron actuación destacada en la Asociación Internacional de Alergología e Inmunología Clínica (IAACI), hoy Organización Mundial de Alergia (WAO), incluyendo las presidencias de Enrique Mathov y Carlos Baena, así como las presidencias de Enrique Mathov y de Hugo Neffen en la Asociación Internacional de Asma (INTERASMA).

Una de las misiones fundacionales de la AAAeIC ha sido colaborar en la formación de capital humano capacitado en el campo de la alergología e inmunología, considerando siempre que la Universidad es el soporte natural para alcanzar el reconocimiento de la especialidad y mejorar la calidad profesional. La creación en la década de los 70 de Cátedras de Alergia/Inmunología en los estudios de grado de la Carrera de Medicina fue el resultado del impulso personal de pioneros de la especialidad, como Hernaldo Crisci en la Universidad Nacional de Rosario, J. Carlos Baena Cagnani en la Universidad Nacional de Córdoba y Victor Croce en la Universidad Católica de Córdoba. En este sentido, en 1999, durante la presidencia de Carlos Crisci, el Comité de Educación Médica de Pregrado de la AAAeIC publicó su informe oficial “Consideraciones y Recomendaciones para la enseñanza de la Inmunología y Alergología en las Facultades de Ciencias Médicas de las Universidades Argentinas”. El impulso de este documento en AFACIMERA ha contribuido a una mayor difusión de los contenidos específicos en el grado y ha facilitado que numerosos colegas de la especialidad desempeñen hoy funciones académicas en muy diversas cátedras a lo largo y ancho del país.

En lo que hace a la formación de posgrado, los antecedentes históricos se remontan a la organización del primer Curso Universitario de Alergia e Inmunología, que bajo la co-dirección de Jorge Bacigaluppi y Enrique Mathov se desarrolla entre 1982 y 1988 en la UBA y posteriormente de manera conjunta, en la sede de la Asociación, siendo sus últimos directores elegidos por concurso, Leonardo Greiding y Jorge F. Máspero. Posteriormente surgen las Carreras Universitarias de Posgrado de Especialización en Alergia e Inmunología, acreditadas por CONEAU, en el marco de la Universidad Nacional de Córdoba, heredera de los Cursos Bianuales de Especialización de la Sociedad de Alergia de Córdoba, en la Universidad Católica de Córdoba, bajo la dirección actual de Alejandro Lozano y en la Universidad Nacional de La Plata, dirigido por Alicia De Falco. Como consecuencia de esta actividad académica, el constante crecimiento de la especialidad en el país pudo verse reflejado en el Primer Relevamiento Nacional de Alergólogos, realizado durante la presidencia de Carlos Crisci en 1999 con la colaboración de Ricardo Saranz. Por ese entonces, unos 800 colegas se dedicaban a promover la salud, prevenir el desarrollo de enfermedades y diagnosticar, tratar y recuperar la salud de los millones de argentinos que sufren trastornos alérgicos.

Con el cambio de milenio, se remodela la sede y la Asociación toma su formato actual. Cambia su denominación, incorpora a los estatutos las Adherentes Científicas, modifica la constitución de los órganos de gobierno institucional y la duración de los mandatos, abre sus puestas a los colegas del continente, impulsa las herramientas de comunicación tecnológica con la creación de la página web, la Red Alergia, los Congresos Virtuales, crea nuevas publicaciones como Enfoques y el Boletín de Noticias que se suman a la indexación de la tradicional Archivos que cambia su denominación y formato. Los Comités Científicos e Institucionales se dinamizan y aparecen las primeras tomas de posición oficiales sobre aspectos controvertidos de la especialidad.

Lo demás es construcción cotidiana del presente, donde los dirigentes actuales y los miembros de la Asociación, que abrevan en esta historia, aportan su impronta personal adaptada a los tiempos sociales y las necesidades y demandas de hoy, para delinear un futuro que nos incluya a todos. Para aquellos interesados en profundizar la temática, les recomendamos consultar el “Libro de Oro” de la Asociación, editado por Anahi Yañez y Carlos D. Crisci, con motivo del 50 Aniversario 1949-1999.